Nuestra apuesta por ayudar a la educación infantil

“Enfocar la atención en lo primordial” Así se podría definir el interés en acompañar con los mejores esfuerzos la formación de niños y niñas. Los primeros años de formación escolar determinan las actitudes que tendrán los niños en sus siguientes años de aprendizaje. Es necesario brindar las experiencias que conduzcan a que los niños no solo sientan que están obligados a estudiar, sino que hagan del aprendizaje un proceso que puedan disfrutar, que lo entiendan y que se ajuste a sus realidades de vida o de su entorno.

El proyecto Taller Didáctico Infantil (TDI) nace a partir de evaluar una situación relacionada con el uso indebido del tiempo libre de los niños, luego o antes de su jornada escolar. Para determinar una acción que mitigara esa situación, se hizo un plan piloto en el que se convocó a varios niños a asistir a una jornada de cuatro horas, en la que tendrían una asistencia para ayudarlos a mejorar académicamente, y además hacer actividades lúdicas que generaran integración y estimulación para la creatividad.

Lo que se observó es que al ellos tener una orientadora que los podía atender casi de forma personalizada (ya que era un grupo en promedio de 5 integrantes), cada niño era más espontáneo para exponer sus dudas, la orientadora podía detectar más fácilmente los aspectos a reforzar académicamente y podía incluso diseñar ejercicios específicos para cada niño. Ellos sentían la diferencia de estar en salones con muchos estudiantes en sus escuelas, a estar luego en un ambiente más tranquilo, adecuado para la concentración y en el que podían ser más espontáneos.

Acá se podía evidenciar la aplicación del modelo pedagógico activista, mostrando las verdaderas ventajas de aprender haciendo más que observando. Así entonces el proyecto de refuerzo académico, asesoría de tareas y actividades lúdicas tomó el nombre de Taller Didáctico Infantil, convirtiéndose también en un espacio para la promoción de valores como el respeto hacia los demás, la honestidad, la solidaridad, la gratitud y la perseverancia.

Podemos dar testimonio del resultado positivo que genera en los niños, los esfuerzos enfocados en brindarles un acompañamiento que los motive en su proceso de aprendizaje. Pero no solo son los niños los que han experimentado experiencias positivas, nosotros como orientadores y gestores de ese proceso hemos aprendido de ellos lecciones de vida invaluables, lecciones de vida que le da sentido a nuestra vocación y que nos hace crecer en nuestra profesión.