
El programa de voluntariado, uno de los proyectos que más nos ha fortalecido
El proyecto de voluntariado inició con una convocatoria en la segunda mitad del año 2013, dirigida a estudiantes universitarios que desearan apoyar las labores en el Taller Didáctico Infantil. Fue muy sorprendente ver que no sólo estudiantes universitarios, sino profesionales, técnicos y tecnólogos enviaron sus hojas de vida para hacer parte del equipo de voluntarios. Luego de varias sesiones de entrevistas, se da prioridad a estudiantes de licenciaturas, con la intención de ofrecerles un espacio adecuado para que adquieran destrezas en la enseñanza, a través de la orientación a los niños en temas académicos y de convivencia.
Cuando se abrió posteriormente una segunda convocatoria, se incluyeron profesionales que luego de su grado no habían podido encontrar trabajo debido a la falta de experiencia certificada. En este aspecto hay algunos casos muy satisfactorios, ya que luego de que varios de estos profesionales prestaran sus servicios voluntarios en la fundación, la certificación que recibieron fue fundamental para que posteriormente lograran encontrar empleo en sus respectivas áreas.

Con los voluntarios se ha hecho un proceso muy valioso para ellos, que consiste en brindarles apoyo y orientación para mejorar sus experiencias de enseñanza en el “terreno real” y para que puedan interactuar adecuadamente con sus estudiantes. Esta labor de capacitación ha estado orientada de una forma muy acertada por la creadora del proyecto Taller Didáctico Infantil, la Licenciada Carolina González, quien ha sistematizado desde el inicio la mayor parte de experiencias de enseñanza, metodologías, juegos y recursos didácticos elaborados por ella misma.
Por esta razón el proyecto de voluntariado ha tenido una acogida muy especial, ya que se genera una colaboración mutua en la que todas las partes salen beneficiadas. Los voluntarios aprenden y perfeccionan sus habilidades en la enseñanza, y los niños, al poder contar con una orientación casi personalizada logran resolver sus dudas, e incluso ir un paso más adelante con respecto a los temas que estudian en sus respectivas escuelas.
Incluso hay un aspecto más especial aún, y es el de las relaciones interpersonales que se generan durante el proceso, ya que es un espacio de trabajo en el que se generan redes de apoyo entre universitarios, profesionales, niños, padres de familia y demás personas involucradas en esta labor. Al generarse ese contacto es posible la supervisión y seguimiento de las actividades por parte de todos, para compartir experiencias, comentarlas y aprender de los logros y dificultades propias de la educación escolar.